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Toda la vida es cambio. Si observa con un microscopio una página de texto impreso, verá que la tinta está en la parte superior de la superficie de la página. En teoría, si imprime en la misma página unas pocas miles de veces, con el tiempo la tinta acumulará suficientes capas una encima de la otra para crear un modelo 3D sólido de cada letra. Así es como funcionan las impresoras 3D: Aplican capa tras capa para completar el objeto.

Esta tecnología funciona al convertir archivos CAD en prototipos reales. Un mecanismo que se ha utilizado en la fabricación comercial durante décadas, pero que en los últimos años es más accesible. Para crear objetos, comienza diseñando un objeto 3D en tu ordenador, conectando una impresora 3D y, como si fuera un texto, presionas imprimir. En el proceso, un objeto completo se divide en miles de pequeños cortes que se imprimen desde uno hacia abajo. Estas pequeñas capas se adhieren entre sí para formar un objeto sólido.

Las impresoras 3D pueden crear piezas móviles, como bisagras y ruedas. Son una excelente herramienta para crear prótesis médicas, ya que permiten adaptar cada pieza a las necesidades precisas del paciente. De esta manera, se pueden construir huesos, órganos y piel para tratar lesiones.

El precio de cada producto creado por la impresión es mucho más alto que el de un producto hecho en una fábrica, por lo que la impresión en 3D aún no se puede utilizar para la producción en masa.