
La actividad volcánica suele comenzar cuando se desarrolla una grieta en la corteza a medida que el magma fuerza su salida hacia la superficie, conforme el magma rico en gas asciende, su camino se encuentra habitualmente en un conducto circular, que termina en una apertura en la superficie llamada chimenea. Las sucesivas erupciones de lava y material piroclástico, a menudo separadas por largos periodos de inactividad acaban formando la estructura que llamamos volcán.
Durante un periodo de actividad un volcán común tiene comportamientos diferentes; algunas erupciones producen una leve descarga de vapor y otros gases, mientras que otras erupciones descargan grandes cantidades de lava, las más espectaculares consisten en explosiones violentas de gas y residuos.
El tipo de erupción volcánica a menudo adquiere su nombre gracias al comportamiento conocido de un volcán determinado, de ahí el uso de términos como "estromboliana", "vulcaniano", "vesubiano", "peleano", entre otros. Algunos volcanes pueden presentar sólo un tipo de erupción durante un intervalo de actividad y otros puede mostrar toda la variedad de tipos.