Pasar al contenido principal

Se encuentra usted aquí

Razones erróneas por las cuales las personas contraen matrimonio

Enviado por Anónimo en Jue, 01/05/2012 - 15:25

Existen muchas razones por las cuales una pareja de novios decide contraer matrimonio. En el mejor de los casos lo hacen por amor, pero en muchos otros lo hacen por motivos que muy poco o nada tienen que ver con este sentimiento. A continuación mencionamos los más comunes:

  • La edad: En nuestra cultura, especialmente para las mujeres, llegar a cierta edad solteras se convierte en un motivo de presión, que en muchos casos, lleva a tomar decisiones precipitadas. En algunos lugares toda mujer que llegue soltera a los 30 años de edad es considerada como "quedada" (considerémosolo como algo extremo), debe acostumbrarse a escuchar cosas como "ya se te está yendo el tren" o "te vas a quedar para vestir santos", que si bien parecen comentarios inofensivos, conllevan una carga de comportamiento femenino generacional que muy pocas mujeres pueden soportar. Por supuesto que con la presión del tiempo encima no se puede elegir siquiera un buen par de zapatos.
  • La libertad: Muchos jóvenes que forman parte de un núcleo familiar muy restrictivo deciden aventurárse al matrimonio como un intento por "liberarse" de sus familias de origen. Sin llegar a comprender que el matrimonio implica muchas más restricciones y responsabilidades.
  • Un noviazgo prolongado: En muchos casos un noviazgo prolongado únicamente encubre la falta de seguridad (por lo general, en uno consciente y en otro, inconsciente) de ambos miembros de la pareja para ir más allá con la relación. Muchos jóvenes son prácticamente empujados al matrimonio, no solo por la presión social (familia y amigos), sino también, por el compromiso que implica mantener la ilusión de su pareja durante mucho tiempo.
  • Desilusión: Éste es el caso tanto de hombres como de mujeres que después de enfrentar una ruptura en una relación y sufrir la consiguiente desilusión amorosa, toman la decisión de casarse prácticamente con el primero que se atraviesa por su camino.
  • Interés: Puede se por dinero, por posición social, por reconocimiento, etc. Ésta era y sigue siendo una poderosa razón para contraer matrimonio.
  • Necesidad de afecto: La necesidad de afecto generalmente está más relacionada con carencias de atención por parte de los padres que con la pareja. Sin embargo, esta emoción no es fácil de identificar, se mantiene oculta y muchas veces sólo se descubre después de algún tiempo de convivencia con la pareja.
  • El embarazo: Esta razón sigue siendo, sin lugar a dudas, una de las principales causas por las que los jóvenes, en ocasiones, demasiado jóvenes, son en muchos casos prácticamente obligados a casarse, de modo que saltan la etapa del galanteo y la elección de pareja a uno de los ciclos fundamentales de la vida, el de la paternidad. Para dimensionar claramente este cambio equivaldría más o menos a que un niño que cursa estudios a nivel primaria, fuera de pronto inscrito para cursar estudios a nivel profesional.

Éstos son sólo algunos de los factores culturales y sociales que han empujado y/o motivado a muchas personas a optar por el matrimonio. Y no es de extrañar, que muchas de estas uniones se integren tarde o temprano a las cada día más numerosas filas del divorcio o de las relaciones infortunadas.

La pregunta sería entonces: ¿por qué los matrimonios de nuestros mayores si se mantenían hasta que la muerte los separaba? Tomando en cuenta a los matrimonios de hace dos o tres generaciones , podemos concluir:

  • Que el promedio de vida de entonces era ostensiblemente más bajo que el que tenemos ahora, de moda que la vida marital, en contados casos, lograba sobrepasar los 20 años.
  • Que anteriormente, y en muchos casos en la actualidad, la relación de pareja no se consideraba tan importante como la relación con la familia de origen (padres, hermanos), de modo que la función principal de la relación matrimonial se centraba en la procreación, el cuidado de los bienes y la representación ante la sociedad.
  • Que los matrimonios subsistieran no se debía precisamente a una convivencia armoniosa, sino más bien, a los roles culturales, sociales y educativos que permitían al hombre someter a la mujer. No se consideraba maltrato a las múltiples vejaciones a las que muchas esposas era sometidas.

La vida en pareja es, como tal, todo un reto, principalmente para la capacidad del desarrollo personal. Un reto al amor, a la paciencia, a la comunicación, a la comprensión, a la confianza, a la fe, al respeto, etcétera. Es mucho más que lo que las jóvenes parejas se imaginan que es. El matrimonio es un acto de madurez que va más allá de la firma de un papel; es asumir un compromiso, es un sí a una persona y un no al resto (incluyendo a la familia de origen), y es también el primero de muchos acuerdos a los que se debe llegar como pareja.

Así que si tu estás en un caso similar, o te sientes identificado con alguno de los factores anteriores, lo mejor es que lo pienses, y no tomes decisiones apresuradas, recuerda que de esa decisión dependerá tu felicidad.

 

Fuente: Divorcio sano, Maya Sigala y Alberto Romero 

Imagen: adamjonfuller, Creative Commons

 

Añadir nuevo comentario

Premium Drupal Themes by Adaptivethemes